Son especialmente cariñosos, su cuerpo se relaja en los brazos de quien lo coja, son manejables y mansos, como irresistibles muñecos de peluche a los que apetece abrazar, de ahí su nombre Ragdoll (muñeco de trapo). Esto es ideal, para los niños, tanto para los atrevidos como para los recelosos.

Tuve una experiencia muy gratificante en una exposición felina en Barcelona. Se me acercó una familia, unos padres con una niña de unos nueve o diez años, que estaba llorando, los padres me contaron que la niña tenía un miedo atroz a los gatos, desde que de pequeñita vio una película en que había un gato muy malo. Los padres habían convencido a la niña para visitar la exposición de gatos, e intentar que tocase y cogiese a un Ragdoll, ya que se habían informado de su carácter. La niña, después de hablar todos con ella, finalmente cogió en brazos a nuestro macho, dejó de llorar y empezó a   sonreir, a hablar y a abrazar al gato. La familia se marchó muy alegre y satisfecha, y que decir que yo también me quedé muy alegre y satisfecha.

El Ragdoll es un gato dulce y equilibrado, aunque juguetón y dicharachero al mismo tiempo.
Se le atribuyen características propias del carácter canino, son muy inteligentes y obedientes, se les puede llegar a educar como si de perritos se tratasen.
Sin ir más lejos, Apollon dels Quatre Gats, que vive en Lyon, su amo, Patrice, lo pasea por la calle con collar, lo lleva a un parque, lo suelta y el gato juega y corre, se sube a los árboles i finalmente cuando Patrice lo llama, Apollon acude corriendo y se deja volver a poner el collar y partir hacia su hogar. También viaja en coche, se sienta en el asiento trasero y va mirando el paisaje, sin miedo, sin asustarse ni molestar, sin moverse de ahí, tan tranquilo. Patrice empezó a acostumbrarlo y educarlo cuando se lo enviamos, a los 3 meses de edad, éste es un factor muy importante.

 


Apollon Els Quatre Gats - Foto Mr. Patrice Leblevec

Su voz es suave y expresan con claridad lo que quieren en cada momento.
Una de las cualidades más manifiesta de la raza para mi, es su tremenda expresividad y sensibilidad, son capaces de expresar su estado de ánimo y reconocer el nuestro demostrándonos su cariño, aman el contacto con las personas.

No presentan ningún problema en sociedad, se entienden perfectamente con otros gatos de diferentes razas, también se llevan bien con los perros y demás animales domésticos. Cuando recibimos visitas, tanto conocidas como no, el Ragdoll no corre esconderse, permanece en su sitio y se muestra confiado si le hablan y le acarician.

Su cariñosa y profunda mirada azul , les delata , sin duda estamos delante de un fabuloso gato.